
Esta película me dejó con la boca abierta. Dura más o menos una hora, excelentemente bien aprovechada en su narración cinematográfica y en las emociones que va despertando en el espectador.
La historia es simple; un grupo de “fenómenos” en un circo mantiene una relación muy afectuosa y de hermandad. El protagonista, un enano, se enamora de una mujer muy bella que no es parte de estos “fenómenos”. La mujer, interesada en la fortuna, se casa con el enano mientras mantiene una relación paralela con otro sujeto y, al mismo tiempo, intenta matar al enano con veneno. Esta situación genera la rabia de toda la comunidad de “fenómenos” que deciden planear una venganza.
La película “Freaks. La parada de los monstruos”, es del año 1932 y fue dirigida por Tod Browning. Está basada en el cuento “Spurs” (1923) de Tod Robbins y como dato anecdótico se puede señalar que fue censurada durante 30 años en el Reino Unido. Si no han visto la película (y si la vieron también) pueden estar preguntándose por qué se censura esta película, ya que no contiene ni escenas de sexo ni de violencia explícitas (los motivos clásicos de censura). Lo que sucede es que hay una violencia psicológica que va movilizando al espectador de maneras diversas según la época y la cultura. Cuando se estrenó el filme, el director recibió quejas de personas que no querían ir al cine para ver a esos seres deformes en escena, pues el cine debería entretener. En la actualidad y en mi experiencia, ver esta película fue un impacto positivo, precisamente porque los personajes que aparecen como protagónicos no son los clásicos hollywoodenses, sino que su revés, la contracara, el espejo oblicuo.
Lo que más me impresiona de esta película es el desarrollo del tópico de la “hermandad”, el ser parte de un grupo que se transforma en tu familia incluso sin existir lazos sanguíneos, pero unidos por la exclusión que ha provocado la deformidad de sus cuerpos. Algo muy potente en esta película es el cuerpo y la imagen que se crea en torno a éste, básicamente porque no observamos los modelos clásicos de belleza sino para mostrar en ellos la bajeza humana, la caída de los valores. El culto al cuerpo hermoso es criticado y parodiado en este filme de manera magistral, la escena final, que es también parte del comienzo de la película, es ridícula, pero muestra fielmente una metáfora de lo que llega a ser ese cuerpo considerado bello.
Una de las escenas que más me gusta en este filme es la celebración del matrimonio entre la mujer bella y el enano, pues en esta escena los freaks comienzan a cantar una canción en la que dicen que la aceptan como uno de ellos: “Gooble gobble, we accept her, one of us”, frente a lo que ella se molesta y se manifiesta como quien realmente es, gritándoles: “freaks”, dando paso al título de la película y, aparentemente, al concepto.
http://www.youtube.com/watch?v=9C4uTEEOJlM
La fuerza de esta escena es casi indescriptible para mí, pues en ella se observa claramente el poder de unión de los ‘freaks’ que se ve provocado por la bella mujer y que llevará a este inocente grupo a transformarse en pequeños monstruos que adquirirán características horroríficas al final de la película. Nadie quiere ser perseguido por estos freaks, es mejor ser parte de ellos.
Finalmente, la pregunta quizás obvia, ¿quiénes son los verdaderos freaks?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada