lunes 13 de agosto de 2007

Una enojona y criticona




Sí, esa soy yo...o puedo ser yo. Sucede que hay días en los que uno anda enojado, o más bien sensible. Te enfurecen las relaciones humanas y lo manifiestas...tu entorno tiene que soportarte despotricando contra todo y todos. Sucede que otros días uno se mentaliza en que las cosas te afectarán menos.
Uno de estos días enojones que me acontecen, fui a darme una vuelta a un museo...ni siquiera se como se llama. Está en Lastarria al lado de un restaurante y solo fui para ‘hacer hora’.
Al entrar me señalan que el museo ese día está a mitad de precio...$250...sí, es positivo ser estudiante aún.
La primera sala mostraba unas cosas de arte que no me gustaron particularmente, una cama con cobertor blanco y objetos similares. De ese tipo de arte que el común de los mortales se pregunta por qué demonios es arte.
Bajé al primer subterráneo. Obras iguales a la anteriormente descrita, no comprendo, no quiero comprender, es fome. En la misma sala, pero en el otro extremo una instalación gigantesca: unos cuadrados de unos 30 x 30 unidos con alfileres de gancho caían desde el techo hasta el suelo, en donde se arrastraban y ocupaban parte importante de la sala. Me acerco. El olor a cuero es muy fuerte. Impresión. Aún en shock le pregunto a una amiga que me acompaña si lo que estoy viendo es cuero...mucho cuero animal...ella me señala que sí. Ante la sorpresa casi no puedo emitir palabras, solo le digo entredientes a mi amiga que por qué gastaron tanto dinero en un instalación tan chanta y más aún por qué gastaron tantos animales para una cosa así...me acerco más, quizás es cuero de mentira y ahí está la denuncia de la obra...no, es real.
Aún sin comprender cómo un museo expone y financia una matanza así, volteo hacia la siguiente muestra. Millones de ampolletas encendidas, no, eran como 100, suficiente no? Los enchufes estaban a mis pies y las ampolletas caían al tercer subterráneo. Qué le pasa a este museo que está tan en contra de las manifestaciones pro ecología? Crisis eléctrica, energética y esta gente mantiene esas ampolletas encendidas todo el día. Bajo apresurada a ver qué es lo que iluminan las famosas ampolletas. Sorpresa otra vez. Es una alfombra con unas frases bordadas en color dorado, las frases eran de Emar. No entendí la obra, o no quise. No justifico ese gasto que realiza para que yo vaya y lea con dificultad esas palabras, hay leídas con anterioridad muchas veces. Me retiro apresurada. Desesperada.
Me encuentro frente una suerte de oleo gigante, no se distingue bien la figura. Me acerco y me doy cuenta que el soporte no es tela, es pan de molde. Lo encuentro creativo y me interesa, pero inmediatamente emerge la enojona criticona y me pregunto por qué ese pan no alimenta a los niños con hambre...en este último punto me dije: ya, Natalia basta. Ya era mucho lo de criticona...así que me fui.
Ese día estaba trabajando en mi querida Universidad, en casa central. Al salir de mi trabajo, tipo 6: 30 me dirijo a la entrada y/o salida central. Está bloqueada y escucho gritos y mucho ruido. Un guardia histérico, como solo los hay en la Católica, me señala que salga por la otra puerta ya que ellos están en una “situación”. Voy a la otra puerta y salgo, tranquila. Camino en dirección a la puerta que estaba cerrada por dentro y veo la manifestación, muchos jóvenes con delantales blancos manchados con rojo. Una niña algo hippie me pide una firma para los ‘animalitos’ (me dio algo de risa el diminutivo), me señala que la Universidad tiene unos monos encerrados y experimentan con ellos...no sabía. Volteo y veo por todos lados fotos de estos monos...me parece un recurso extremo, bastaba con que me dieran esa información para creerles. Firmo.

3 comentarios:

I.A. [ighoralarcón] dijo...

emmm... el museo es el MAVI, Museo de Artes Visuales...

y si piensas así de esa muestra entonces no vayas a la que hay en Concha y Toro 32... XD
no te diré qué es, por si en una de esas te vas a dar una vuelta.

emmm sin comentarios Natalia, sin comentarios.

"Yo como carne".
Igor Alarcón. 29 años.
Chileno. Artista Visual.

Anto dijo...

Yo también como carne. Pero tu enojo me parece totalmente razonable. Sin ser vegetariana y sin tener tu visión sobre el asunto, me parece terrible que se use tanta piel para construir una instalación sin sentido (si lo tuviera, también me parecería una estupidez).
Oh...el "arte", el "arte".
Me alegro de que hayan personas como tu que se enojen o se estremezcan con las cosas que se exponen en los museos. El otro día puse este mismo tema en mi curso y nadie prendió....mal no?

Natalia dijo...

Jaja, Yo estudio Estética y a veces ni en ese lugar mis compañeros prenden...así que no es tan extraño. No quiero generalizar, con muchos otros sí puedo mantener conversaciones críticas...pero con otros...uno de verdad se pregunta qué hacen en ese lugar.
Sobre los museos es algo que me pregunto constantemente, pero supongo que se da porque hay variedad de posturas, como la del Igor, con quien recuerdo ya tuve una "pelea" por un artista que embalsamaba perros...sí, me cargó esa muestra.
Supongo que lo que podemos destacar es que no nos deje indiferente...por lo menos eso sí es un resultado "estético".